Nunca se sabe por qué, desde el periodismo, se termina admirando a estos personajes. Son arrogantes, escupen lugares comunes todo el tiempo y nunca alcanzan a llenar ni quince minutos de casete -se aburren-. Debe de ser porque en medio de su supuesta mediocridad tienen rasgos de genialidad que admiramos. Un “me importa todo un carajo”, que los engrandece mientras nuestro mundo se impone insignificante, entre las burocracias necesarias de la Redacción, los horarios ajustados y la subordinación a la noticia. Y así, terminamos escribiendo sobre ellos y alimentando las distintas y atractivas caras del personaje.
Pity Álvarez, cantante, compositor y guitarrista de Intoxicados -ex alma de Viejas Locas- es el personaje que nos inspira este pensamiento. Después de 5 minutos de espera, sin saber qué hacer, escuchando de fondo, el tema Perra, nos sentamos al otro lado del teléfono. Cuando por fin Pity aparece, esperamos una extensa excusa. Pero a cambio obtenemos una explicación bizarra sobre “una potencia que se nos puenteó y empezó a sentirse un olor a quemado bárbaro”. Al comienzo, cuesta habituarse a la voz arenosa y lenta de Pity pero de a poco, va arrancando con algunos temas que lo entusiasman. Uno, es hablar sobre su último trabajo, Buen Día, cuyo primer corte de difusión -Quieren Rock- sonó y sonó en las radios mendocinas: “Me parece el mejor disco que he hecho, aún mejor que cualquiera de Viejas Locas”, dice y agrega que el tema que más le gusta es Religión. “Muchos confunden la felicidad con todas esas cosas que no pueden comprar yo no sé si será la televisión que les muestra un culo que no pueden tocar.(…) Cuál es la diferencia entre un remisero, un obrero, un profesor de facultad un cantante de rock, el que vende estampitas vivir en el campo o vivir en la cuidad si da lo mismo ser linyera que millonario robar toda la vida o salir a laburar ser lindo, ser feo, ser bueno, ser malo lo importante es si supiste disfrutar”, canta Pity en Religión y revive la experiencia hedonista que convierte a Intoxicados en uno de los últimos bastiones nacionales de la mística stone.
-¿Alguna vez soñaste con el estrellato a lo Mick Jagger?
- No. Yo nunca pensé que quería ser famoso o una estrella de rock. Cuando pensás eso estás muerto. Te digo la verdad, la fama no me gusta un carajo. Que te salude uno no es nada pero que te agarre una banda y todos quieran un souvenir…
- Además, piensan que te llenaste de plata y eso en la escena stone no está bien visto.
- Uh, me lo dicen todo el tiempo. Esa gente se come cualquiera. El sábado pasado tocamos en Hangar, sacamos 400 mangos cada uno y yo ahora ya estoy pidiendo plata.
- ¿La compañía no les da una mano?
- Estamos en una compañía pero somos un grupo huérfano. Nos apoya un poquito pero nosotros hacemos todo cuando queremos. Pero sí, capaz que somos medio pelotudos porque nos tendríamos que aprovechar más de la compañía ¡Deben estar re contentos con nosotros! (risas)
- Pero no se pueden quejar…
- Y no, al final es un trabajo como cualquiera pero hacés lo que te gusta, no te tenés que peinar ni poner traje (risas).
Mientras reconoce que organizar giras en tiempos de crisis no es lo que más le agrada, “prefiero quedarme a hacer música”-, adelanta que le tiene ganas a Mendoza. Nunca toco acá. “Vamos a hacer todo el disco -cuenta-, temas de Viejas Locas, otros nuevos y, algunos covers pero te la dejo picando”, dice.
El tiempo se acaba y Pity volverá a ensayar con sus amigos. “¿Cómo te sentís con el camino que tomaste?”, preguntamos, “Esta vida me encanta”, responde y se despide.
Pensamos que en unas horas se olvidará de esta nota mientras volvemos a “los tiempos” de la redacción.Malón e Intoxicados se presentan en el marco de los recitales que el programa de la radio UTN, Al filo del rock, viene presentando desde hace unas semanas en el Centro Cultural Israelita. (Maipú, 252, 4ta Sección).
Mañana: toca Malón pero a partir de las 22 (puntual), arranca la banda mendocina Arcángel. Sus letras son contestatarias y tienen un alto compromiso social; a nivel musical se definen dentro del rock pesado clásico, “pero sin quedarse en el tiempo”, afirma Germán Philippens, voz y guitarra del grupo, que se complementa con Alejandro Vélez en bajo y coros y Germán Ramos en batería. Arcángel ha teloneado a Almafuerte, La Renga, Carajo y Hierrock.
El sábado, en el mismo horario, se presenta Intoxicados junto a los locales Perdón Nelson: Fermín Ruiz en guitarra y coros, Gustavo Agneni en batería, Martín Rafaniello en voz y Germán Peña en bajo. Con su música y puesta en escena tratan de rescatar la cultura de los 60 y 70. Telonearon a Los Piojos, en sus dos presentaciones en Mendoza, en mayo de 2001.a visita de Malón tiene un enorme valor agregado para los fanáticos mendocinos. Se trata de la reunión de los integrantes que después de la partida de Claudio O´Connor, se atomizaron en dos bandas (Simbiosis y Visceral) y, que por la insistencia de su público y las propias ganas, encontraron reemplazante – Eduardo Ezcurra- y, salieron al ruedo con la nueva formación de Malón. El debutante, Ezcurra mantendrá atentos los oídos y las expectativas del público local y además, estrenará con su garganta -dicen que es sorprendente el parecido con O´Connor- los temas del reciente EP -cuatro temas nuevos (Pálidas Noches, Deshumanizado, Razones Conscientes y Tendencia) y una versión de Nido de Almas- que Malón está presentando en una gira por todo el país y que incluye a Mendoza. Hasta acá existen tres motivos para acercarse mañana al Israelita: reunión, estreno de cantante y canciones nuevas que son un adelanto del disco que estará listo a fin de año. Pero hay un cuarto motivo que se agita como un fantasma revanchista: en el recital de presentación de Malón en Cemento, no faltaron los “recuerdos” de Almafuerte. “Si Ricardo Iorio se quedara mudo estaría todo bien”, lanzó Antonio Tano Romano -guitarrista-, quién además dijo que “los que antes nos escribían canciones por nuestra separación, que ahora hagan una que diga que volvemos con todo”, en alusión a Triunfo, el tema que el ex líder de V8 y Hermética le dedicó a Malón en 1999.
Antes de partir a Neuquén, Los Andes interceptó a su baterista Claudio Pato Strunz para hablar del show y la vuelta de una de las bandas históricas de las escena metalera argentina.
“Es muy importante que a pesar de la situación que está pasando el país podamos hacer esta gira. En esto es fundamental el apoyo de la gente que nos va a ver”, dice Strunz que reconoce que la argentinidad expresada en su música a través de las letras y la actitud de Malón, se vivifica en las giras, a partir, dice Pato, “del momento de mierda que estamos pasando”. “La gente a la hora de salir -sigue- va a ver cosas con las cuales se siente identificada, con lo que uno escribe… Y más con el heavy que siempre ha tenido letras de tipo social, de mucho compromiso”. Y gracias a ese sentido de la oportunidad que tiene el humor social -y la fidelidad de sus fans, es justo decirlo-, Malón metió 1700 personas en el teatro donde presentó, en Buenos Aires, los temas de su EP, en lo que fue su “vuelta definitiva”.
Malón se había separado en febrero de 1998, luego de editar Justicia o Resistencia y de meter 4500 personas en Ferro. Al parecer, el problema era que O’Connor estaba más preocupado por su proyecto solista que por el grupo.
-¿Cómo se sienten con el nuevo cantante?
- Estamos muy contentos con la entrada de Eduardo Ezcurra. Le ha dado una cuota de energía muy particular a la banda. Ya está completamente ensamblado. Quizás en los primeros shows, la gente estuvo viendo qué onda, fue mucha presión para él; sin embargo, lo pasó bien por su calidad como cantante. Pero nosotros, a la hora de elegirlo, tuvimos en cuenta su calidad como persona.
- ¿Cómo será el show en Mendoza?
- Vamos a tocar los temas de Espíritu combativo y Justicia o Resistencia. También, los nuevos y viejos temas de Hermética, de la manera que tendría que sonar que es como lo está haciendo Malón, con los machaques del Tano Romano y la batería que suena de determinada manera. Es como que empezamos a redescubrir esos temas porque, Hermética es muy importante y estamos marcados a fuego por la historia de esa banda.
Hace unos días vi por televisión un impresionante documental sobre un país africano, ahí relataban cómo las mujeres a la hora de dar a luz debían luchar contra la frágil e insuficiente capacidad de los hospitales. Algunas, la mayoría, terminaba pariendo en salas de espera, en sillas dispuestas especialmente para ello. Terrible, pensé.
Dos días después, leo en un matutino, que algunas mujeres en Salta se encontraban en la misma situación. Luego no pude parar, todo lo que por años nos ha impresionado de países pobres -más, que nosotros- ha comenzado a suceder aquí: desnutrición, enfermedades curables que resultan mortales, violencia… Este extraño fenómeno de paralelismo Africa-Argentina me hundió en una jornada de cuarentaisiete horas de investigación de todo corazón. Al salir de mi habitación, demacrado, había descubierto que Argentina en su camino hacia el tercermundismo africano no sólo imitaba, sino que superaba a sus predecesores (quienes apelan a las ya pasadas de moda, luchas de tribus y a la desnutrición). Argentina en cambio, estaba marcando un camino a seguir, con creatividad y locura; el día de mañana los países que aspiren al tercermundismo deberán estudiar de cerca a la Argentina; creadora de nuevos síntomas tercermundistas.
Al principio divagué perdido entre libros y fotos de la National Geographic (primer y más claro síntoma tercermundista: que la N G crea que tu país es tan patético que llega a ser pintoresco) , luego dije ¿bueno qué nos falta?….ya sé, para recibirnos es necesario impresionar a través de la miseria, a figuras del espectáculo y organizarlas para ayudar (como Susan Sarandon o Michael Jackson). Y ahí apareció Nito Artaza, aún con purpurina del teatro en las mejillas, arengando a una multitud desenfrenada de ahorristas y jubilados. Epa, me dije, una cosa es que Palito Ortega, Reutemann, etc., utilicen su fama para dedicarse a la política y otra cosa, es un líder dirigiendo a una multitud, preocupándose por el país, etc. Tipos como Nito Artaza o Tinelli, que han hecho de la superficialidad y el chiste fácil un estilo de vida, ahora resulta que están todo el día sufriendo por lo mal que está el país. ¿Tan mal estamos que hasta Guido Süller anda por ahí ofreciendo su ayuda a la Nación? ¿Y qué sucedería si la gente, harta de los políticos, comenzara a seguir a estas nuevas figuras?. Imaginen una multitud de seguidores del Teto Medina, obedeciendo a sus deseos y a sus perversiones.
Argentina es el mejor país del mundo. Incluso cuando se trata de ser tercermundista nadie, pero nadie nos va a ganar.
Ah, lo olvidaba, para aquellos que tengan planeado seguir a algún líder de éstos, les recomiendo que me sigan a mí. Es cuestión de tiempo para que me vean parado sobre una fuente en la plaza Independencia, ahuyentando sus temores y dándoles seguridad.
C.Gusbeat Entrevistas: Miguel Casanova – Textos: Laura Araujo